Unimetro
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5:05 am. Domingo 18 de Octubre de 2020
Opinión
5:05 am. Domingo 18 de Octubre de 2020

Parece asumido por todos. Habrá un rebrote sí o sí del COVID19. Aún no sabemos la fecha exacta de una vacuna, los efectos secundarios, las consecuencias neuronales de este virus pandémico.

Preocupado por ver cómo, derrotados por el facilismo, ciudades y países enteros asumen por hecho un rebrote de muertes, dolores y camillas de manera “efectiva” e inhumana, numérica y no cualitativa, estadística pero poco emocional.

La pandemia ha desnudado que la interconectividad de la aldea global, de la población humana, en términos de Marshall McLuhan, desnuda que cultural y cívicamente no hay ciudadanos de menos categoría en ninguna parte del mundo.

Las indisciplinas son inherentes al ser humano contemporáneo y no tienen que ver con ser caribeño, europeo, andino o paisa. Esos egos ridículos que revelaron prepotencias falaces de historias de antaño que ni fundamento imaginario tienen, están mandados a recoger.

Somos una sola humanidad que debe luchar contra esta pandemia; somos una sola sociedad que está incumpliendo y asumiendo la muerte de muchos otros humanos, muchos cercanos.

Un rebrote es una mala noticia, no un efecto necesario de la apertura. Se puede abrir y controlar la pandemia, por supuesto que se puede y existen dos lugares en el mundo que, hasta ahora, lo han logrado pero podrían fallar. 

Italia y Colombia, y usando respetuosamente el ejemplo de Barranquilla, están manejando las cosas bien y espero continúen así.

Italia, que fue el primer país europeo en verse golpeado por el virus en la primera ola, ha hecho obligatorio el uso de mascarillas en los espacios al aire libre de todo el país en un intento por contener la segunda ola.

Colombia, teniendo a Barranquilla como una de las ciudades que fue primeramente golpeadas, aprendieron lo duro que fue el COVID19 primero que cualquiera.

Las normas deben continuar restrictivas, las mascarillas sí o sí en todo momento menos en casa, se debe hacer una justa compensación entre economía y salud, dignidad y cifras, sanciones efectivas, pedagogía permanente e insistir y nunca desistir a que aprendamos que esta nueva realidad llegó para quedarse, que debemos recalcar las medidas de autocuidado, nos guste o no.

Según datos de la BBC, Italia está evitando el rebrote, al igual como lo intenta y esperemos que lo logre el país, estableciendo varias reglas que debemos aterrizar para mantenernos activos pero cuidadosos: al menos hasta el 13 de noviembre, los bares y restaurantes deben cerrar a las 12 de la noche, o las 9pm si no tienen servicio de mesa.

Prohibidas las reuniones fuera de los lugares de esparcimiento como bares y restaurantes entre las 9pm y las 6 de la mañana.

También están prohibidas las fiestas de cualquier tipo excepcionando bodas y otros casos especiales que pueden llevarse a cabo con un máximo de 30 personas.

La epidemia debe mantenerse bajo control y se logra evitando la llegada masiva de personas a los hospitales. Se debe continuar con los límites de ocupación en transportes aéreos y terrestres, cerrar si la gente no aprende, no podemos vivir otro caos hospitalario e ignorar las medidas gubernamentales.

Es claro que nadie quiere revivir las cifras que nos avergonzaban al principio, que nos preocupaban al salir y visitar a los nuestros, que nos causaban pavor al contemplar la posibilidad de ver morir a nuestros seres queridos.

Que el control social no desfallezca, que las imprudencias sean controladas por los mismos ciudadanos, que la gente te corrija si vas tocándote la cara o bajándote el tapabocas sin darte cuenta.

La humildad de saber que mi error, puede costarle la vida a alguien, a mi propia familia, debe ser una bandera. No desistamos. Seamos la excepción del rebrote del COVID19 en esta aldea global.

Que no sólo los intelectuales, médicos, epidemiólogos sean los convencidos de esta gran verdad: Podemos vivir sin rebrotes, podemos seguir económicamente viables sin hospitales llenos, podemos convivir con el virus sin ver morir más seres queridos: tengamos control del tapabocas, continuemos con medidas restrictivas de eventos masivos, cuidemos nuestro transporte diario con precaución, hagámonos las pruebas de salud permanentemente y vivamos sin infectarnos en esta pandemia que apenas estamos conociendo, que aún ignoramos sus efectos secundarios y de largo alcance.

Seamos la excepción y no la regla. Podemos lograrlo si nos lo proponemos como país, como ciudad.

Evitemos el rebrote como sea, por tu país, por tu ciudad, por tu familia, por ti. Aún podemos lograrlo. Que así sea.

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