Universidad Metropolitana
10:14 am. Domingo 31 de Mayo de 2020
Opinión
10:14 am. Domingo 31 de Mayo de 2020

La revista Amauta es uno de los medios más consolidados de la Universidad del Atlántico. Y ha adquirido un cariz internacional, tanto en los equipos de dirección como en los trabajos que publica. Ya está circulando, en formato digital, el número 34, correspondiente a los meses de julio-diciembre de 2019.

Este número cuenta con la colaboración de estudiosos de universidades de Colombia y el exterior; se destacan los aportes de colegas de Cuba, Brasil y los Estados Unidos. La cultura histórica humanística y renovadora en “La edad de oro” de José Martí, de Yuseli Pestana Llerena, de la Universidad de Matanzas, es el ensayo de apertura.

Después sigue El texto: una noción problemática, de Juan Carlos González Vidal e Iván Ávila González, de la Universidad de Michigan. Diagnóstico arqueológico de Contagem, Minas Gerais, Brasil, de Inés de Oliveira Noronha y Paulo Eduardo de Oliveira Enéas, de la Universidad Federal de Río Grande, Brasil, es otro de los trabajos de buen nivel publicados en este número, en compañía de algunos más que no mencionaré.

Paso a comentar un ensayo mío que aparece en este número de la revista Amauta. Lo hago por el interés de que las ideas expresadas en él sean analizadas por el mayor número de personas, debido a la importancia que revisten en el marco de la historia de Barranquilla.

De hecho, ya la discusión empezó en las redes sociales, gracias al aporte de los estudiosos Walter Bohorquez y Óscar Arquez. Uno de mis propósitos, como investigador e historiador, consiste en que los debates alcancen al mayor número de personas, para que los saberes de los académicos no se queden esperando las polillas en los anaqueles, o se pierdan en el profundo océano de Internet.

Creo con firmeza que el conocimiento debe llegar al mayor número de personas rebasando, en la medida de lo posible, el estrecho círculo de las élites intelectuales que lo generan. Escribo “en la medida de lo posible” porque soy consciente de que, en ciertos casos, esa tarea es muy difícil, por la complejidad de los resultados científicos.

Pero no me parece que esto último se aplique al ensayo mío del que estoy escribiendo ahora, por varias razones: a) porque se trata de un tema accesible para muchas personas; y b) porque el asunto tratado es de interés general, para los barranquilleros raizales y adoptivos.

Expreso unas palabras preliminares necesarias con respecto al colega Adolfo Meisel Roca, a quien admiro y respeto porque fue uno de los pioneros de la historiografía moderna en Barranquilla y el Caribe, y porque tiene en su haber una obra intelectual consolidada, reconocida por todos a nivel regional y nacional.

La crítica que realizo, tomando como epicentro uno de sus trabajos, no es válida para el resto de su obra, ni puede ser vista como fruto de la inquina personal, sino como un esfuerzo por hacer progresar los conocimientos históricos sobre Barranquilla, más allá de los amiguismos o las rivalidades, tan comunes dentro de las élites intelectuales.

El estudio en que someto al análisis histórico uno de los aportes más significativos de Adolfo Meisel Roca lleva por título Crítica histórica al ensayo ¿Por qué se disipó el dinamismo industrial de Barranquilla? Como ya lo anoté, no me interesa la persona que escribió este artículo, publicado a finales de los años ochenta, sino solo los argumentos que contiene.

El autor sostuvo en su trabajo que la pérdida del liderazgo portuario de Barranquilla, ocurrida a finales de los años treinta del siglo XX, afectó negativamente casi todas las variables de la ciudad, relacionadas con el crecimiento industrial, poblacional, del comercio exterior, etcétera.

Cabe destacar que el artículo de Meisel Roca fue producido en un momento en que apenas empezaba a despegar la historiografía moderna sobre Barranquilla, y en el cual se iniciaba el uso de otro acervo de fuentes primarias. Esto tuvo que haber afectado tanto la preparación de las hipótesis, como la elaboración de los asertos y conclusiones relacionados con su objeto de estudio.

Meisel Roca sostiene que, por efecto de la pérdida del liderazgo portuario a manos de Buenaventura, la ciudad sufrió las siguientes consecuencias negativas: a) la caída del dinamismo industrial, con respecto al que traía en las décadas anteriores; b) un estancamiento relativo de su población; c) un deterioro notable de su comercio exterior, acompañado de una reducción en las demás variables económicas. Todo esto en las décadas del 40 y del 50 del siglo XX.

Yo destaco en mi ensayo, aportando nuevas fuentes y otra interpretación, que en los años 40 y 50 del siglo XX (bajo la supuesta caída de la función portuaria) no se produjeron los efectos que él plantea en su artículo, pues no existió el mencionado estancamiento industrial, ni la caída catastrófica del comercio exterior, ni la disminución de la rata de crecimiento poblacional, entre otros tópicos.

Este es el epicentro del debate historiográfico que estoy planteando, con el objetivo de hacer avanzar nuestros conocimientos históricos. No me interesa expresar mi punto de vista solo por polemizar, sino por el interés de conocer, más a fondo, lo que ocurrió en nuestra urbe en aquellos tiempos.

Y por la intención, ya manifestada, de que los saberes históricos sean conocidos y debatidos por el mayor número de personas, bajo la idea de la popularización de estos. Mi ensayo está circulando en Facebook. Pueden conseguirlo en mi biografía o en varios grupos de esta red social.

Quienes quieran opinar sobre él, deben tener en cuenta que se trata de una discusión científica, donde no caben los ataques personales ni las agresiones de cualquier tipo. Quienes lean el artículo y deseen comentar algo en privado, pueden hacerlo al correo miltonaugusto2014@hotmail.com. Bienvenidos los comentarios sobre el tema discutido.

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