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Opinión
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Parodiando un poco aquella frase del padre Linero (que ya no lo es) “El Man está Vivo”, y aprovechando que por estos tiempos se habla y discute sobre si existe o no en tiempos modernos el llamado número 10 que en los equipos de fútbol constituyen o constituían el eje principal sobre el cual gira el andamiaje de los planteles en contienda, acotaremos un criterio muy personal sobre el mismo.

Generado ello en recientes manifestaciones a nivel local y a nivel internacional que han esbozado importantes figuras del balompié. En el plano nacional de nuestro fútbol colombiano son diversos los criterios sobre quien ejerce la función de número 10 en los clubes o mejor dicho quien funge de creativo en el mediocampo que es, según los entendidos, donde se genera el juego en cada club.

A raíz de ausencias obligadas de jugadores como James Rodríguez, de bajo nivel técnico en estos momentos (Real Madrid) y de Juan Fernando Quintero, incapacitado por lesión física, muchos preguntan por qué el director técnico Carlos Queiroz no convocó por ejemplo a un Jarlan Barrera que luce en buen nivel, con el Atlético Nacional o Andrés Ricaurte del Independiente Medellín etc. etc. ¿Quién ejercerá la función de enlace y generador del medio en la selección Colombia que se apresta a partidos de preparación con miras a las eliminatorias mundialistas a partir de marzo próximo? Razones tendrá el técnico para ubicar a Luís Díaz como posible ejecutor de dicha función. “En vez de un diez, tengo varios once”, ha dicho Queiroz, refiriéndose a jugadores desequilibrantes como Juan Guillermo Cuadrado, Luis Díaz, Orlando Berrío y Yairo Moreno. 

Pero ninguno de ellos, creemos nosotros, es el virtuoso capaz de manejar los tiempos y espacios, poner la pausa, acelerar, quitar presión y colocar pases precisos como lo hacían en sus momentos Pibe Valderrama, Víctor Danilo Pacheco, Macnelly Torres, Mayer Candelo, quizás los últimos referentes toda vez que en el fútbol colombiano figuras de esa talla han desaparecido. 

Llama la atención a nivel local y concentrándonos en lo que es el Junior, las declaraciones del técnico Julio Comesaña quien recientemente y ante algunos interrogantes respondía que en su equipo no hay ese 10 que tanto se pide. La última muestra tal vez en el onceno rojiblanco la ejerció, sin convencer totalmente, Jarlan Barrera. Ido al Nacional y contratados otros como refuerzos, tal el caso de Yohandry Orozco y el chileno Matías Fernández, ninguno de ellos ha podido mostrarse como creativos o generadores de ese fútbol que alimente a los atacantes del plantel. He ahí quizás una de las grandes razones para la mínima expresión ofensiva del club que en 9 partidos tan solo ha marcado 3 goles.

Comesaña, en tono poco amistoso respondía entonces que el concepto del 10 de otros tiempos ha pasado a ser historia; hoy en día el 10 es y debe tener tanto compromiso como los demás, no solo intentando crear sino ayudando a defender como cualquier defensa o volante de primera línea. El diez de hoy no se le exige tanto ser creativo, sino sacrificarse defendiendo igual que todos sus compañeros, es lo que ha dado a entender.  

Y recalcó que él en Junior tuvo otros diez como Víctor Danilo Pacheco y Oswaldo Mackenzie refiriéndose al Junior del 93 y 95 y sin embargo nadie hablaba de ellos como los creativos, solo la responsabilidad recaía en Carlos Pibe Valderrama. Intenta justificar tal vez Comesaña la falta de acción creativa y la falta de goles en el presente torneo. Palabras más, palabras menos-según entendemos- Comesaña intenta convencer a la gente de que ya el 10 no existe, que eso forma parte del pasado. 

Días después, Carlos Pibe Valderrama ripostó señalando que no está de acuerdo  y que el Número. 10 sigue vigente como siempre. Desde luego “Yohandry Orozco no es el 10 del Junior”, dijo el astro samario quien seguramente se refería a que un club de la categoría y tradición del Junior no puede darse el lujo de tener un volante creativo del nivel del venezolano; Junior merece y está obligado a un verdadero volante creativo de categoría internacional. 

En ese orden de ideas, recordamos que por el cuadro barranquilleros han pasado volantes creativos  (No.10) de categoría como Joaquín Pardo, Airton Do Santos, Dida, Pepe Romeiro, Mario Moreno, Rolando Serrano,  Jorge Olmedo, Nivaldo Peixoto, Tato González, Carlos Monsalve, Eliseo Álvarez, Papo Flórez, Víctor Ephanor, Daniel Teglia, Roberto Gasparini, Alfredo Arango, Juan Ramón Verón, Juan Miguel Tutino, Carlos Babington, Julio César Uribe. Algunos que aunque no portaban en la camiseta el número 10 ejercían la función de esta posición. Todos en el regreso del Junior a competencias, en décadas del sesenta y setenta.

Si nos vamos un poco más acá debemos reseñar entre otros a Javier Ferreira, Víctor Danilo Pacheco y desde luego Carlos Valderrama en los años noventa. Y más cerca, Omar Pérez, Giovani Hernández y pare de contar.

Si bien el fútbol moderno exige sacrificio en marca a los volantes creativos, no es menos cierto que en cada equipo se necesita el jugador pensante, el generador de ideas, el virtuoso que coloque en posición de gol a sus compañeros de ataque. No se puede supeditar al ingenioso a  defender; para eso están los volantes de primera línea, la obligación y responsabilidad del volante creativo debe ser esa- la de crear desde su posición en el medio- porque si no hay creatividad, no puede haber gol. En ese sentido el fútbol, cuya esencia es el gol, estaría condenado a convertirse en un juego de fuerza en el que llegar al objetivo final no tendría razón de ser.

¿Qué sería el fútbol sin estrellas en la posición 10 como Luka Modric (Real Madrid), Andrés Iniesta (Barcelona), Cesc Fábregas, Yaya Touré, David Silva (Manchester City), Arturo Vidal (Chile), Iván Rakitic, por nombrar apenas unos cuantos en el fútbol mundial?, ¿qué hubiera sido del fútbol sin un Maradona, un Riquelme, Zidane, Ronaldinho y el mejor de todos: Pelé? Llamado el Espectáculo de Multitudes, sin figuras como esas, el fútbol habría dejado de ser el espectáculo de multitudes.

En Junior tenemos al chileno Matías Fernández, de reconocida trayectoria internacional y quien por lesiones seguidas no ha podido integrarse y aportar lo que futbolísticamente sabe. Pero de allí a echarlo al olvido en forma total no es lo ideal. El mismo chileno asegura estar ya listo para regresar a competencia. Comesaña no puede por temeridad dejarlo marginado. Ya desechó a Sambueza y Roger Torres ocupantes de la plaza en mención, y no contando con otro jugador de similares condiciones, debe echar mano de Fernández. Quizás así, el plantel comience a producir lo que se espera para alcanzar la clasificación y de ser posible llegar a la disputa del tricampeonato. Junior es-según los críticos futboleros- el equipo mejor conformado en Colombia. Por lo menos en valor nominal así parece. Y así debe demostrarlo.

Y en la discusión bizantina de si existe o no el No. 10, nuestro criterio es que indistintamente de que se lleve o no ese número en la camiseta, todo equipo de fútbol, requiere sin duda del volante creativo en el medio; es decir-como dice el padre linero-¡El 10 está Vivo!.

 

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