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5:00 am. Jueves 17 de Septiembre de 2020
Opinión
5:00 am. Jueves 17 de Septiembre de 2020

En Barranquilla, los casos de violencia se han incrementado durante la cuarentena y entre las principales razones está el desempleo. La difícil situación económica ha desencadenado el aumento de denuncias por inasistencia alimentaria, en la que las parejas no llegan a conciliar, generando agresiones y otros conflictos familiares.

Es por eso que conversé con las funcionarias de la Comisaria Primera de Familia, Diana Acuña Wayner, asesora jurídica y Mirleth Sarmiento Escalante, psicóloga.

Diana dice: “La función de las comisarias es orientar a las familias. La violencia viene caminando y la situación se hace tan cotidiana que la han normalizado. Durante el confinamiento aumentaron los casos de violencia infantil, muchos padres perdieron la paciencia explicando tareas; falta amor, paciencia y cuidado”.

Afirma que la violencia intrafamiliar la viven todos los estratos, lo que pasa es que algunos la ocultan, o la disfrazan. Por eso, explica que las comisarias del Distrito hacen lo posible por hacer el cambio, informando a través de redes sociales, de manera virtual y, si la situación lo amerita, de manera presencial.

“En promedio recibimos siete casos diarios. Este confinamiento ha sido difícil, porque están conviviendo más horas, tanto la víctima como el agresor”, asegura la abogada Acuña.

Agrega que hay épocas también violentas, por ejemplo, carnavales o fechas especiales como el Día de la Madre; en la navideña bajan los casos, pero en enero vuelven las denuncias.

La Comisaria Primera cuenta con un equipo interdisciplinario, encargado de filtrar el proceso; en este caso son la psicóloga y la trabajadora social porque no siempre son casos de violencia graves, algunas veces son conflictos menores de pareja y las funcionarias le realizan una orientación familiar. Cuando se tipifica una violencia grave con agresiones, se remite el caso a Medicina Legal para que den el dictamen.

La Comisaria decreta una medida de protección provisional, que es la de salvaguardar a la víctima. Se dictamina que el cuadrante de la Policía debe vigilar. Sin embargo, en ocasiones culpan a la mujer de la situación y la revictimizan. La víctima debe radicar esta medida de protección en el Comando Central de la Policía o en el CAI más cercano para que lo haga válido.

Otro factor

La salud mental en esta cuarentena también ha sido otro factor determinante en los casos de violencia como lo explica la psicóloga Mirleth: “Ha sido un reto para todos como ciudadanos, como familia enfrentarnos a esta situación, como funcionarios, trabajar desde nuestro hogar, en cualquier ámbito nuestra salud mental se ha visto afectada”.

La funcionaria explica la importancia de la interacción social, porque algunas personas no saben lidiar con sus emociones y los niños también son víctimas y son parte de este flagelo. Lo más triste es que los principales victimarios de los niños, son sus padres.

¿Y ante tanta violencia qué podemos hacer para cambiar? La psicóloga explica: “El esquema de violencia genera violencia. Por eso un niño maltratado no tiene futuro, son personas que no terminan sus proyectos, no tienen un buen desempeño laboral y que van a repetir la historia de violencia con su pareja y con sus hijos

La funcionaria expresa que el sistema legal tiene falencias y en su afán de proteger a la víctima olvida al agresor. “El agresor está mal y debe curarse para evitar que agreda a otras personas, porque si el no cambia, buscará más víctimas”.

Y describe como son las etapas del ciclo de la violencia:

Etapa de Tensión:  Las víctimas viven la violencia psicológica y verbal, la familia trata de no incomodar al agresor. Es como caminar en cáscaras de huevos.

Etapa del Golpe: La víctima es agredida, golpeada y no puede más y presenta la denuncia.

Etapa de Luna de Miel: El agresor pide perdón, dice que no lo vuelve a hacer, que no va a tomar o consumir droga. La víctima quita la denuncia o se va de la casa. El agresor insiste con regalos y manipulación y ella lo perdona y vuelven a la casa hasta que empieza la tensión y se repite el ciclo.

Es por eso que Mirleth dice nunca es tarde para hacer la diferencia y sugiere estas recomendaciones que pueden romper paradigmas:

 Promover el buen trato desde nuestro hogar.

 Saber comunicarnos y escuchar.

 Manejo de emociones. A veces llegamos cansados del trabajo y creemos tener derecho a decir las cosas de mala gana, pero no sabemos cómo está la persona que se quedó todo el día en la casa. Pensamos mucho en nosotros, pero no pensamos en los demás.

Fomentar el comer juntos en la mesa.

Hacer reuniones familiares un día a la semana (ver películas, juegos de mesa, etc.).

Reunirse en pareja de manera espontánea.

Involucrar a los hijos para que sean parte de la construcción de las normas y de las reglas del hogar.

Recuerda que la violencia empieza desde casa y es el momento de educar con amor, paciencia y tolerancia. ¡Estás a tiempo!

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