América Pintoresca de Andre Riou, grabado de Barranquilla en la era decimonónica.
América Pintoresca de Andre Riou, grabado de Barranquilla en la era decimonónica.
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Barranquilla, nuestros orígenes: una visión del territorio hacia la Biodiverciudad

El Río Magdalena tuvo hasta seis posiciones de desembocadura, según Rubén Llinás.

Por Madia Muskus y Álvaro Del Castillo

Describir a Barranquilla en cuanto a un relato geográfico sería remontarnos a una llanura vasta cubierta de una espesa vegetación; con una visión diferente puesto que el río Magdalena no desembocaba en lo que conocemos como Bocas de Ceniza, ni mucho menos transitaba por esta área. El comportamiento del río ha sido muy dinámico desde el periodo Plioceno, por la tectónica de la Costa Caribe de Colombia. Con las investigaciones de Rubén Llinás se habla de seis posiciones de desembocadura del río Magdalena.

Con la cercanía del Mar Caribe o de las Antillas, y recordando que en algunos periodos geológicos el mar penetra en el continente, el mar accede a algunos cuerpos de agua dulce en cuanto a las formaciones, como las colinas o las barrancas. Recordando a Armando Dugand, se encuentran sedimentos marinos de terciario superior y pleistoceno de origen marino y lacustre hasta el moloceno reciente marino pluvial y ecológico y la abundante marca blanca característica del “caliche”. 

Ciénagas, caños y barrancas en Barranquilla.

Con el curso actual que asume el río Magdalena en el extremo septentrional del departamento del Atlántico, como su desembocadura, el curso del río permite que surjan canales, caños, ciénagas, algunas de las cuales ya no existen producto de la acción antrópica; no solo en su curso, también en su desembocadura; que era una estructura deltica amplia de la cual no queda su amplitud ni su estructura original por la intervención humana. En cuanto a describir esa vegetación de esta área se reseña como bosque seco muy tropical, con especies como trupillo (Propis, sp), uvito (Cardia alba) y en la parte anegadiza del río se encuentra la Taruya (sichornia azurea K.), enea (Typha angustifolia), bucho de agua (Eichornia crassipes, roble morado (tabbuia pentaphylia) y higuerón (ficus rádula).

Obsérvese el delta del rio Magdalena y la isla que era la Isla Verde ya desaparecida.

Con la expedición para completar la línea costera hasta el Golfo de Urabá, Rodrigo de Bastidas se asoció con Juan de la Cosa y zarparon en dos navíos. El 1º de abril de ese mismo año, 1501, Bastidas avista la desembocadura del río Grande de la Magdalena, llamándola Bocas de Ceniza por el color de las aguas que ingresaban al Mar Caribe más de una legua. Al gran afluente lo bautiza “Río Grande de la Magdalena” porque ese era el día en que la Iglesia celebraba la conversión de María Magdalena.  No obstante, el río fue nombrado de maneras distintas por los pobladores que habitaban este territorio. Los caribes lo llamaron Karakalí (Gran Río de los Caimanes) o Karihuaña.

Vista de Barranquilla, la desembocadura del rio Magdalena  en esta área se aprecia la Isla Verde y Morro Hermoso.

El proceso de conquista de estos territorios surge a mediados de la segunda década de los años mil quinientos y tomó auge el proceso de conquista “tierra adentro”. Uno de los que inicia esta expedición era Pedro de Heredia y, según los relatos del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, menciona que, siendo el mes de marzo de 1533, el gobernador al salir del un pueblo llamado Calapa, con la intención de buscar al río Grande, no encuentra un pueblo sino un varadero de canoas donde se comerciaba sal, camarones secos y otras cosas. Este punto satélite de comercio sería lo que en un futuro conocemos como Barranquilla, esta sería una visión premonitoria del espíritu comercial de este punto aventajado a nivel geográfico por su cercanía al mar y al río.

Portada de la historia general de las indias del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, en este se describe el varadero de Canoas donde se comerciaba sal, camarones secos y otras cosas.

Es importante destacar, que los conquistadores eran organizados en cuanto a describir y llevar informes a la corona, por tal razón en 1540 Carlos V envía una cédula real para que Gerónimo de Loaiza y  el Gobernador Juan De Santa Cruz colocaran en orden estos territorios y con dicha distribución los pueblos indígenas ubicados en el actual territorio de Barranquilla fueron precisados, así como los encomenderos y las tasaciones que los naturales debían pagar como tributo.

Gerónimo de Loaiza, designado por el rey Carlos V, para poner  en orden estos territorios y con dicha distribución además los pueblos indígenas ubicados en el actual territorio de Barranquilla.

Algunos asentamientos indígenas descubiertos en Barranquilla se encuentran en los sectores de Barrio Abajo, Villa Santos, Bello Horizonte, Las  Delicias, Country Club, Lipaya y Mequejo.

En esta breve descripción del origen, se observan unas dinámicas propias que la hacen única al punto de ser en el futuro sitio de libres. Siendo el producto de un proceso étnico, económico y social donde la conjunción geográfica juega un papel clave. A pesar de que Malambo tenía una Casa Aduanera, un Puerto y tenía una rígida encomienda, el crecimiento de la naciente San José de San Nicolás de Tolentino en un sitio importante pasó el puerto ubicado en Malambo a este incipiente lugar que conocemos como Barranquilla.

Actualmente nuestra ciudad le apuesta a la Biodiverciudad, definiéndose esto como la incorporación de forma efectiva e integral de la biodiversidad local y regional en su proceso de planificación, como eje e instrumento esencial de su desarrollo socioeconómico.

El recordar esta descripción prístina de nuestra ciudad nos lleva a recapitular algunos episodios como la desaparición de la ciénaga de Barranquilla, la estructura deltica del río Magdalena. Así como, el estado de los caños y el estado del río Magdalena, así como la necesidad de poner la atención en algunos lugares como el Jardín Botánico, donde aún se conserva esta historia hídrica.

Ecoparque Jardín Botánico Armando Dugand Gnecco, uno de los pocos pulmones de la ciudad y un arroyo natural además de un ojo de agua, fuente natural de la cual brota el agua subterránea.

A pensar en espacios con menos cemento y traer nuestras especies locales, a tener nuestra ciudad limpia con el claro propósito de que cuando nuestra historia se cuente nos puedan describir como la generación que buscó la recuperación no solo de sus orígenes sino también de su recurso natural, que al final es lo que nos otorga esta posición privilegiada.

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